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Articulos Firmados Debate: Respuesta a la entrevista de Harlan LANE en EL PAÍS - VII
Editado el Voces el Tuesday a las 18:50:00, el 21 December del 2004
Contribución de Voces

Respuesta de Dr. José Gabriel Storch de Gracia y Asensio al diario EL PAÍS

Estimado Sr. Director:
Me dirijo a Ud. en relación con el artículo de referencia que aparece publicado en la página 38 de la edición de hoy de El País, en el que se publica una entrevista al profesor Dr. Harlan Lane, con el ruego de que tenga la amabilidad de publicar lo que sigue en el periódico de su digna dirección...

LAS TEORÍAS DE HARLAN LANE SOBRE LA IDENTIDAD SORDA. OSCURAS REMEMBRANZAS DEL NAZISMO EN ESTADO PURO.

La teoría expuesta por el Dr. Harlan Lane de que “los sordos conforman una minoría étnica” está construída sobre presupuestos comunes con la ideología nazi, porque:

A) Su concepto de “Comunidad” parte de considerar a ésta como un “todo orgánico” o “Gemeinschaft”, como se explicita cuando dice, con evidente falta de rigor científico, que la persona “S”orda se define por su pertenencia a una “Comunidad Sorda”.

B) Ese “todo orgánico” tiene, en sus concepciones, un carácter marcadamente “popular” (“Volksgemeinschaft”), y ello queda patente cuando se define a dicha comunidad como una “Comunidad de personas Sordas”que comparte unas pretendidas “costumbres” inspiradas en la “cultura Sorda”, superiores a las más racionales leyes.

C) Su concepción psicosociológica de tal “Comunidad” afirma que esa “colectividad” se une mediante un generalizado “subconsciente colectivo común” (“Volksgeist” o “espíritu del pueblo”) reproduciendo íntegramente las tesis de Ernst JUNG (Psiquiatra nazi, que combatía así las tesis de FREUD (judío, por cierto), o las tesis románticas de F.K. von SAVIGNY sobre el “espíritu del pueblo”).

D) Ese subsconsciente colectivo se genera a través de una “visión cósmica” (“Weltanschauung”), elaborada y auspiciada por “el Partido” (Nazi o Sordo, tanto da), que no admite réplicas ni discusiones pues, en otro caso, a los disidentes se les califica de “alborotadores sociales” -amenazándoseles con el ostracismo- o de “degenerados raciales” -como así se hace con quienes muestran espíritu crítico-. Esa “Weltanschauung” es, por tanto, la “Cultura Oficial”, la “Cultura Única”, combatiéndose a las demás por “degeneradas”.

A este respecto recuérdese el discurso de Hitler en 1937 con motivo de la inauguración de la exposición, en la Casa del Arte Alemán de Munich, de una muestra de arte “puramente alemán”. Los mismos fundamentos pueden encontrarse en el discurso que los Resistentes Sordos hacen alrededor del “arte Sordo” y de la “permanente esencia creadora de la raza Sorda”, que ha de trabajar “en la dirección del Führer Sordo”, con una lucha heroica para la “nación Sorda”, destacándose que las demás culturas son “oralistas” o, a lo sumo, “de oyentes” o de “sordos-oyentes” –como se llega a decir-).

E) Para solventar las contradicciones primigenias de la construcción orgánico-sociológica de la “Comunidad Sorda” (esencialmente por la falta de los requisitos de continuidad histórica, generacional y cultural de la “minoría Sorda” ya que la mayoría de los sordos tiene padres, hermanos, primos, hijos, sobrinos, etc., que no son sordos), se recurre al fácil recurso de negar la evidencia científica. La sordera fue, es y será siempre una disfunción fisiológica, esto es, la falta de un sentido natural, como es el sentido del oído, pero se argumenta que la sordera es, ante todo, un “positivo valor cultural”. Además se reclutan a toda prisa otros “elementos de la Comunidad Sorda” como cualquier usuario de la Lengua de Señas, aunque sólo sea capaz de decir, por señas, “buenos días” o hacer la “o” con los dedos. Mutatis mutandis, algo similar a las negaciones que hacían los nazis de las ideas científicas que no cuadraban con su “Weltanschauung”. Los físicos nazis (Premios Nobel ambos) Philipp LENARD y Johannes STARK hicieron lo indecible para desdecir la teoría de la relatividad de Albert EINSTEIN (otro judío).

F) Para asegurar la continuidad y la pervivencia de su “Weltanschauung”, los nazis consideraron fundamental la ocupación y transformación de la enseñanza toda y a todos los niveles: había que forjar el carácter “alemán” como elemento clave de su Estado. Para ello, no sólo tenían que introducir como base de la enseñanza las ideas fundamentales de la cultura nazi (que igualmente existen en la “Cultura Sorda Resistente”, bien racistas, como las de “Pueblo Sordo” o “sangre Sorda”, ora psicosociológicas, como “orgullo Sordo” e “identidad Sorda”, ya político-morales como “Comunidad Sorda” o “Resistencia Sorda”, etc.).

Para conseguir este objetivo, los Sordos crean dos “cuerpos de élite” ideológicos. Por una parte, se reglamenta hasta la minuciosidad la profesión de “Profesor Sordo de Lengua de Señas”, verdadero conservador y transmisor de la “cultura e identidad Sordas”, cuya contratación laboral se monopolización por los guardianes de la “identidad Sorda”. Por otra, se “seleccionan” los llamados Asesores Sordos en los Institutos de Integración, atendiéndose a iguales criterios de servilismo y obediencia identitaria “Sorda”, no a capacitaciones profesionales y técnicas, y configurándose una suerte de “Comisarios Políticos” del “Partido Sordo”.

G) La consideración “racial” de la “Comunidad Sorda” se acentúa con la práctica efectiva de una “Lebensborn” equivalente a la selección racial por el nacimiento practicada por los nazis mediante el cruzamiento de seres elegidos, miembros de las SS, con “saludables mujeres germanas”, para potenciar la raza superior. Así, en el XIII Congreso de la Federación Mundial de Sordos, celebrada en Brisbane (Australia) en julio de 1.999, se aprueba una Resolución que establece que “Condenamos duramente (“Strongly condemnent”) la investigación genética (“genetical research”, no dice, pues, “manipulación genética”, sino simplemente “investigación”) encaminada a la eliminación del pueblo Sordo de la raza humana” (“to eliminate Deaf people from human race”, en el texto en inglés aprobado). O cuando se seleccionan “donantes Sordos” de semen para conseguir, premeditada y predeterminadamente, “hijos Sordos”, contraviniendo las leyes naturales de aleatoriedad genética y las exigencias legales de reserva de la identidad del donante que no sea esposo o compañero, cual es el famoso caso de las lesbianas de Washington.

H) La política como expresión de la concepción nazi del mundo (“Weltanschauung”) tenía, como núcleo, destacar la importancia de ser “alemán”. Por tanto, la política debía ser, sobre todo y ante todo, una “toma de conciencia” de la raza, la sangre, el pueblo y el suelo como puntos esenciales de definición de la naturaleza humana. Y para que el pueblo recobrase su “conciencia de raza” (“orgullo Alemán”), se necesitaban “voluntad”y “poder”, encarnados ambos en el “Partido” y, por encima de él, en sus “líderes” (“Führer”).

Para afirmar ese “orgullo de raza”, era muy importante contar con un enemigo, que galvanizase esa “conciencia colectiva” de un modo defensivo y cohesionador, “chivo expiatorio” a quien echar las culpas de la degeneración de la “Comunidad Cultural”. Ese enemigo fue, para los nazis, el pueblo judío, de manera que el antisemitismo se convirtió en elemento esencial y medular de la “Cultura Nazi”. Para los defensores radicales de la “identidad colectiva Sorda”, el enemigo es “el Oralismo”, personificado en los “Oyentes” (que asumen el papel de “malos” en su película vital victimista, generalmente sus padres y profesores) y, si sordos, los “oralistas”, “hipoacúsicos”, “implantados”, etc.. Con lo cual crean un concepto “cultural” de sordera: se es “Sordo” si se asumen estos valores “nazisordos”, aunque se oiga (a quien se encuentra en esta situación se le define como “Sordo que oye”), y no se es “Sordo” en el caso contrario, aunque no se oiga absolutamente nada.

I) Una de las causas del éxito (a nivel mundial) de esta teoría identitaria “Sorda” es que descansa en su fundamento emocional y no en presupuestos de racionalidad. Quizá tenga explicación en la Psicología como recurso defensivo y superador de una baja autoestima personal causada por un complejo de inferioridad depresivo derivado de un inaccesible sistema educativo y comunicativo, de modo que podríamos decir que, ante la “ausencia de infancia”, se recrea una “post-infancia cultural”. Se sobrevaloran aquellos elementos que apelan directamente a la emotividad (“Orgullo”, “Solidaridad”, “Identidad”, “autoestima”, “empatía”, “asertividad” o “mensajes en positivo”), instalándose ritos y mitos (ideológicos y gestuales). Y se desprecian las opiniones contrarias acudiéndose a argumentaciones sofistas y, cuando no se tienen argumentos, se recurre al insulto o a la amenaza de “exclusión social” (pena máxima para las personas no integradas en sociedad).

Que a título individual una persona sorda se identifique con el grupo al que, libremente, quiera pertenecer, está bien. Pero que se imponga ese modelo étnico-cultural, "por Decreto Sordo", a todas las personas sordas, provocándose, así, la perpetuación de un "ghetto" Sordo, caracterizado por un altísimo índice de analfabetismo funcional, muy a su pesar, media un abismo. Se lo dice un sordo, hermano y sobrino de sordos.

En sus manos está, Sr. Director, ayudar a evitar dicha perpetuación.
Quedo a su entera disposición.
Reciba un cordial saludo,
Dr. José Gabriel Storch de Gracia y Asensio
Profesor Titular de Derecho Civil en la Universidad Complutense de Madrid
Director de los Títulos Propios de Lengua de Señas Española en la UCM
e-mail: jgstorch@der.ucm.es


 
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